En la leyenda del rey Arturo, la Mesa Redonda o Tabla Redonda era una mesa mística de Camelot alrededor de la cual el rey y sus caballeros se sentaban para discutir asuntos cruciales para la seguridad del reino. En algunas versiones, el mago Merlín también tenía un asiento.
En todas las novelas de la Tabla Redonda, el rol de Arturo es ciertamente pasivo. En efecto, sus caballeros son quienes actúan en su nombre, es más, la reina Ginebra es la que detenta la Soberanía.
Se considera que el antecedente más arcaico de Arturo aparece en el relato galés Kukhwch y Olwen. En este relato, Arturo no es todavía un rey cortés rodeado de caballeros, sino un caudillo completamente rodeado por personajes de la mitología celta: guerreros y magos. A la medida que el mito se moderniza, se va transformando la imagen del rey. Arturo toma pues, los atributos de un monarca feudal y su corte es el espacio en el cual los espíritus cultivados combinan lo mundano con la valentía. Sin embargo, Arturo sigue siendo un personaje de la tradición popular, sobre todo en Cornualles.
Arturo, símbolo del poder perdido de los celtas, no puede haber muerto, permanece en la isla de Avalón , o el paraiso de los celtas; o quizá en alguna gruta... o en algún lugar de la isla de Bretaña. Algún día, el rey volverá y con él, la unidad del mundo celta. De esta manera, se reconstruiría una sociedad de tipo horizontal, definitivamente contraria al espíritu romano. En esa sociedad, cada uno encontraría la libertad y la independencia en una gran confederación de pueblos ligados por intereses comunes.
Los caballeros de la Mesa Redonda, también llamados de la Tabla Redonda, forman una orden de caballería mítica legendaria, que aparecen en las leyendas artúricas de la llamada materia de Bretaña. Según éstas, la orden fue fundada una vez Arturo fue proclamado rey de Britania y fundó su corte en Camelot. El rey de Leodegrance, que gobernaba las tierras de Cameilard, con motivo de la boda de su hija Ginebra con el rey Arturo le regaló la mesa o tabla que dio origen a la orden. La mesa tenía ciento cincuenta plazas que no siempre estaban cubiertas, y en ellas se sentaron los más dignos caballeros de su tiempo según cuenta la leyenda, la importancia de que la mesa o tabla fuera redonda reside en que nadie la presidía, es decir, que los que allí se sentaban ninguno estaba por encima de los demás. La orden comenzó a decaer cuando surgió la demanda del Santo Grial que hizo que muchos de los caballeros partieran en su búsqueda y muchos perecieran en la misma, pero el final definitivo de la orden ocurrió cuando la hermana del rey, la bruja Morgana, hizo públicos los amores adúlteros entre la esposa del rey, Ginebra y el primer caballero de este, Lancelot, lo que llevó a una guerra civil y a la muerte del rey a manos de Mordred hijo del rey y Morgana. Después de aquello, Arturo fue llevado por Morgana a la isla de Avalón, donde sería enterrado.
Los doce grandes:
Rey Arturo Pendragón
Sir Lanzarote del Lago
Sir Galahad
Sir Perceval de Gales
Sir Bors de Ganis
Sir Bedevere
Sir Tristán de Leonis
Sir Gawain
Rey Pellinore
Sir Lamorak de Gales
Sir Gaheris
Sir Kay el Senescal
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